![42013-600-400[1]](https://asociacionhipotecadosactivos.files.wordpress.com/2016/03/42013-600-4001.jpg?w=302&h=201)
Si
un pobre desgraciado roba una gallina para comer le caerá todo el peso
de la ley y si hace falta se le enviará como recluso a un centro
penitenciario que exigirá su regeneración. Los delitos se pagan. Ahora
bien, si se roban miles de millones de euros o libras esterlinas y
quienes se apropian del dinero ajeno son la élite de los bancos
europeos, sus responsables se van de rositas. Todo lo más les caerá una
multilla, que respecto a lo robado no es nada, la repercutirán entre sus costes y la acabará pagando su clientela. Para montar el teatrillo
unos empleados, de tercera fila, se les envía a la cárcel pero saldrán
con los bolsillos bien llenos por el servicio prestado a sus amos.
Los
responsables de los Consejos de Administración seguirán en sus puestos
blindados después de uno de los mayores atracos cometidos por la banca:
la manipulación del Euribor y el Libor. Entre 2005 y 2008 la
flor y nata de la banca europea participó en un cártel para “optimizar
sus beneficios” a costa de echar mano de las cuentas de los clientes
hipotecados. Barclays, Deutsche Bank, Royal Bank of Scotland y Société
Général, Crédit Agricole, HSBC y JPMorgan, UBS, y Citigroup, aparentaban
que proporcionaban datos reales sobre las transacciones de préstamos
entre ellos. De estos datos surgía el Euríbor como un índice de
referencia que pretende reflejar el coste de estos préstamos
interbancarios y es usado en la mayoría de las hipotecas en Europa.
Para determinar este índice se hace con los datos que envían los 44 bancos participantes y los remiten a Thomson Reuters, que actúa como el agente calculador para la Federación Bancaria Europea.